Las colonias escolares de los niños

Esta semana, el hijo1de3 y el hijo2de3 se han ido de colonias con la escuela durante casi tres días que a algunos les ha parecido tres lustros. Aunque han sido dos los que se han ido, ha sido una experiencia vital para los cinco miembros de la familia. En ese post os cuento cuáles han sido las vivencias de los que se han ido y cuáles las de los que nos hemos quedado en casa.

Irse de colonias escolares: necesaria (mini)separación

Enviar a los niños de colonias no es fácil para los padres, tanto si el niño ya es autónomo y relativamente mayor (hijo1de3), como si es un niño más sensible y tímido (hijo2de3), se nos hace un mundo verlos marchar. Si habéis estado alguna vez en la despedida de un autocar que se lleva de excursión a vuestros hijos, ya sabéis de que hablo, es como una canción de Nino Bravo (…al partir, un beso y una flor, un te quiero,…).

adios

Padres, madres, abuelos y tíos rodeando la fila de niños como si se tratara de una procesión de Semana Santa, empujándose unos a otros y haciendo fotos como si no hubiera un mañana, corriendo de un lado al otro del autocar buscando el asiento donde se ha ubicado el peque (con los cristales tintados, para conseguirlo hay que tener poderes de superhéroe), diciendo mil veces adiós con la mano como si ese niño no fuera a volver o como si fuera a arriesgar su vida en una misión por salvar al mundo, ojos vidriosos, algún comentario de “se nos hacen mayores”. En fin… un mal rato para todos. Aun así somos conscientes de que es una experiencia que han de vivir porque les enriquece como personas, les aporta valores, los hace más autónomos y responsables. Además, para que nos vamos a engañar, a nosotros también nos viene bien estas (mini)vacaciones.

¿Por qué deberían todos los niños irse de colonias escolares al menos una vez?

1. Cambio de entorno. El cambio de escenario, de ritmo, de actividad y de disciplina es saludable y les permite coger aire fresco en su proceso de aprendizaje escolar habitual. El contacto con la naturaleza y el contacto con los compañeros de clase en otro ambiente favorece ese proceso.

2. Lejos de la familia desarrollan habilidades sociales y emocionales de manera mucho más tangible adaptándose a las nuevas situaciones que esta experiencia les aporta. Además aprenden, y deben aprender, a echar de menos a los miembros de su familia.

3. Convivencia con el grupo de compañeros. Los roles y las circunstancias cambian, se hacen más intensos, por lo que la relación con los compañeros también lo hace, fortaleciendo los lazos personales.

4. Convivencia con los profesores. Al romper con la rutina y la disciplina escolares, aparecen oportunidades para que los vínculos entre el grupo y los profesores  se hagan más fuertes, favoreciendo un clima de confianza que facilita el respeto y beneficia en la relación.

5. Convivencia con los monitores. Los niños suelen tener como adultos de referencia a padres y profesores, pero la figura del monitor se coloca como intermedia, como un hermano mayor, es el joven de referencia, con el que establecen lazos menos formales y que trasmiten valores paralelos a la educación, la diversión, el entusiasmo y las ganas de hacer del mundo un mundo mejor.

Además con las nuevas tecnologías tenemos la posibilidad de seguir más de cerca las actividades de los niños. En nuestra escuela, cuelgan fotos en un blog de las colonias. Ahí, entre decenas de fotos con montones de niños tienes que intuir partes del cuerpo de tu hijo (¿dónde está Wally?). “Siiiii esa es su mano”. “¿Qué hacen? Están merendando, siii están merendando, están merendando pan con chocolate, no puedo contener la emoción”. “¿Porqué tiene esa cara?¿Está contento o es que le da el sol en los ojos?”.

Y mientras en casa…

Y mientras en casa nos hemos quedado el hijo3de3, el padrede3 y yo misma, disfrutando de unos días mucho más tranquilos de lo habitual y tratando al peque como si fuera hijo único. Han sido unos días de lo más revelador. La actitud del niño ha cambiado radicalmente, ha estado más tranquilo, han habido menos gritos y rabietas, ha jugado con nosotros y mucho rato también ha tenido ganas de jugar solo. Eso sí a la hora de ir a dormir, le ha costado más y he necesitado dosis extras de métodos-para-que-se-duerma-pronto, ya que duermen los tres juntos en la misma habitación y ha echado de menos a sus hermanos en ese momento.

Así pues, ha habido una calma general, fugaz e irreal, en la que han desaparecido los gritos, las discusiones y las demandas constantes. Aunque en muchos momentos ha habido mucha, mucha morriña de risas, juegos colectivos y canciones espontáneas, y sobretodo de niños.

Yo por mi parte he aprovechado para poner orden en las estanterías de los juguetes, tirando los que estaban rotos y otros a los que les faltan piezas y donando los que ya no se usan. Mis hijos, sobretodo el hijo1de3, sufren de un pre-síndrome de Diógenes que impide que podamos tirar nada, aunque sea para entregarlos a niños que los necesiten. Además poseen un radar fuera de lo normal para detectar que algún juguete, con el que no han jugado durante meses, ya no está en la casa. Tratar de razonar con ellos sobre este tema es como tratar de razonar con Gollum por el anillo. Así que ojos que no ven, corazón que no siente.

¿Cómo habéis pasado vosotros las colonias escolares?

 

Autor: Sandra

Responsable de producto y fundadora

4 opiniones en “Las colonias escolares de los niños”

  1. He he he, luego hay algunas madres que por los nervios al último se creen haber perdido la bolsita con el almuerzo y que su niña se muera de hambre en el camino…. Ser hija unica por unos días es rigenerador para la hermana que se queda y para
    los padres. Sirve a crear nuevas situaciones y verles de manera diferentes, con otra mirada y desde otra persectiva, tanto los que se quedan y los que se marchan.

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