Los amigos imaginarios en la infancia

¿Tu hijo te ha hablado de un amigo imaginario?¿habla con los peluches o con seres invisibles? Tranquilo, no se trata de ningún trastorno ni de algo problemático, sino que es algo normal, les sucede a muchos niños y tiene mucho de positivo ya que alimenta su creatividad y sus habilidades sociales. Los padres no debemos preocuparnos, salvo en algunas excepciones a las que hemos de estar atentos.

El fenómeno de los amigos imaginarios es relativamente normal entre los niños de tres a siete años. Se trata de un amigo que no existe, está solamente en su imaginación, pero con el que el niño interactúa, juega y habla. A pesar de esta interacción, el niño sabe que su amigo no es real. Este amigo puede ser un personaje de ficción, animales o niños de su edad y en ocasiones pueden materializarse en un peluche o en una muñeca.

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El «amigo invisible» de mi hijo (él mismo lo ha definido de esa manera) es un niño de su edad, se llama Teo y se parece mucho a uno de sus amigos del colegio. En otros casos, se trata de  animales como caballos, perros o gatos, puede ser que sean varios de ellos a la vez, que se comportan en muchos aspectos como personas, existen otros casos en los que es un personaje de fantasía (hadas, superhéroes, princesas, …).

Según los estudios realizados, tener un amigo imaginario (o varios) es más probable en hijos únicos o en primogénitos (los niños buscan compañía en sus juegos), aunque no es algo determinante. Lo que sí parece claro es que es un fenómeno proporcional a la creatividad y a la sensibilidad del niño. En nuestro caso, el hijo2de3, es el de los tres el que interactúa con más facilidad con su mundo interior, que a la vez es muy rico: es fácil verlo hablar “solo”, o inventar juegos, historias o canciones, tiene sin duda una personalidad sensible y artística.

¿Cómo debemos actuar los padres frente a un amigo imaginario?

Que tu hijo juegue con un amigo imaginario o invisible es parte de su proceso evolutivo. Se trata simplemente de la creación de un mundo de fantasía, donde poder dar rienda suelta a su imaginación y donde todo es posible. Es un mundo en el que encuentran compañía, interactúan con otros seres e incluso liberan las tensiones de su día a día.

Por otra parte, este personaje inventado tiene su propia personalidad y forma de actuar, que puede ser distinta a del pequeño, lo que le obligará a tener que explicar, negociar y conversar con el amigo imaginario, enriqueciendo sus habilidades sociales y lingüísticas.

Como padre o madre, pues, deberíamos respetar ese mundo interior de nuestro hijo. Deberíamos actuar con la mayor naturalidad posible, sin reprenderlo o ignorarlo, pero tampoco fomentándolo. Se trata del juego del niño y nosotros sólo podemos ser los espectadores. En algunos casos, si estamos atentos a las conversaciones con su amigo imaginario, podremos observar aspectos emocionales del pequeño que de otro modo son más difíciles de descubrir, como deseos o preocupaciones.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

Ya hemos dicho que tener un amigo imaginario o invisible no es ninguna enfermedad ni trastorno, pero hay que saber distinguirlo de otros fenómenos que sí podrían implicar algún tipo de problemas en nuestro hijo. Debemos observar la interacción del niño con su amigo para detectar:

  1. Si las conversaciones y los juegos dejan de ser tranquilos y empiezan a ser estresantes para el niño, puede ser el reflejo de algún otro problema que debemos investigar.
  2. Si el hecho de imitar a su amigo imaginario puede poner en peligro al niño, por ejemplo imaginemos que el amigo imaginario es un superhéroe,  que puede escalar paredes o volar.
  3. Si sólo quiere jugar con su amigo imaginario y no con los niños reales. Con el juego, lo repetiremos hasta la muerte saciedad, los niños aprender a descubrir el mundo y a interacciones con otras persona mediante el juego. Si siempre es con su amigo imaginario, se jugará a lo que él diga y según sus reglas, debe aprender a ceder y a cooperar también.

En cualquier caso, hemos de ser conscientes de que los amigos imaginarios se marchan con la misma facilidad con la que llegaron. Así que mientras tanto seremos uno más en la familia. Suerte que su comida y su ropa es también invisible.

Autor: Sandra

Responsable de producto y fundadora

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